Cómo reorganizar tu sitio de trabajo sin que te cueste la vida

Todos los que tejemos, cosemos, bordamos, pintamos... tenemos un archienemigo.
Un Moriarty, un Voldemort, que nos amarga los lunes y los demás días de la semana también.

Tiene muchos nombres, pero yo le llamo "Sr. Caos". Marie Kondo le llama "Orden". Tú llámale cómo quieras, que ya sabemos por dónde vamos ¿a que sí?

Poner orden en la casa es una cosa, hacerlo en tu sitio de trabajo... Bueno, eso ya es tarea de titanes.
A menos que seas alguien muy disciplinado, debemos admitir que nuestro espacio es caótico y repleto de mil cosas y materiales que muchas veces acumulamos y no nos sirven.


Cuesta trabajar e inspirarse cuando tu lugar de trabajo no corresponde con lo que quieres.

Te agobia tener tanta cosa, huyes a otro cuarto cuando tienes que hacer algo, te da pena tirar o deshacerte de lo que no usas, te corroe la envidia al ver esos espacios de trabajo de Pinterest y no sabes por dónde empezar... ¡Yo te comprendo!

Yo también cogí el libro de "La Magia del orden" y me desesperé cuando me vi con bolsas y cajas por todas partes y lloriqueando cada vez que llenaba un estante... No sé si porque me gustaba vacío o porque sabía que era uno menos con el que contaba para meter cosas.

Nadie te dice lo difícil que es y la de veces que echas marcha atrás.


Lo cierto es que de ésta he aprendido 10 cosas que te ayudarán a reorganizar tu espacio si decides emprender tu propia odisea del orden:

- Haz 3 montones: Cosas que te quedas, cosas que vas a tirar y cosas que vas a dar. 
Aunque no te lo creas sabrás perfectamente lo que quieres que vaya a los 2 últimos montones.
Reparte rápido y sin pensar, porque lo primero que decides te ayudará a saber si realmente lo querías.

Por cierto, olvídate del montón de "quizás/por si las moscas/por si algún día". Ese cuarto montón te arruinará la vida.

- Resuélvelos tan rápido como puedas o se mezclaran entre sí. 
Tira las bolsas de basura del tirón conforme las llenes y ten ya decidido a quién vas a darle las cosas para que se las lleves lo antes posible.
Si las bolsas se quedan en casa esperando por días, acabarás volviendo a absolverlas.

- Vuelve a hacer 3 montones con lo que te quedas. 
¡Ajá! Creías que iba a ser fácil ¡Pues no! Si eres tan urraca como yo para eliminar bien hay que hacer un doble examen de consciencia, porque la primera vez sólo desecharás aquello que ya tenías clarísimo.

Somos muy tramposos y mentirosos, y con nosotros mismos más. Así que ahora SÍ que te toca pensar que necesitas/quieres de verdad.

- Decide con anterioridad qué vas a hacer con el montón de dar.
Hay muchos materiales tipo telas y lanas que puedes donarlos a asociaciones que trabajan con personas con pocos recursos y seguro que te lo agradecerán.

Si no conoces ninguna siempre puedes organizar un "intercambio de materiales" online o en algún sitio físico. En Granada, cada cierto tiempo la librería Ovni Bazar Bizarro organiza uno.

Si son materiales caros y te pica darlos, véndelos por internet pero ponte un límite de tiempo y luego elige alguna de las otras opciones.

- Pide ayuda si no eres objetiva. 
En mi caso suelo sacar dientes cuando me tocan el tema de mis cosas, pero es cierto que no hay nada como conocer la visión de los demás para darte cuenta de qué estás conservando sin sentido.

Los demás no les dan la misma importancia que nosotros y nos ayudan a relativizar. Así podrás saber con mayor seguridad si es algo que quieres sí o sí, o si en el fondo es simple apego y puedes pasar de ello.
¡Eso sí! La tarea es tuya!! Escucha, pero tú decides.

- Date tu tiempo pero con límites.
Evidentemente no todos tenemos un fin de semana sin nada absolutamente qué hacer en el que nos pongamos de lleno con el orden, pero tampoco puedes ir arreglando una caja por día porque entonces no terminas.

Como en todo, fíjate unos objetivos reales y ponles fecha. Hazlo por partes, por categorías, como quieras, pero hazlo.

- Agrupa y céntralo todo sólo en un sitio.
¿Alguna bolsa o caja en otra habitación? Seguro que a ti también te pasa... ¡Parece que no hay tanto, si está repartido!
Pues te toca reagruparlo todo.

 Tu espacio debe contener todo lo que necesitas y no ir recorriendo rincones en busca de tal o cual. Así también tendrás mayor visión de las cosas que tienes y perderás menos tiempo para encontrarlas.

- Concédete algún capricho.
No somos robots y es imposible que entre todas las cosas que tienes no haya muchas con carga sentimental porque te lo regaló alguien, o te lo compraste en tal sitio, en un viaje, con un motivo, o simplemente no quieres deshacerte de la posibilidad de usarlo algún día.

¡Es normal! Sé generoso contigo mismo y quédate con algunas de esas cosas. Las cosas que nos hacen felices normalmente no sirven para nada pero en tu espacio de trabajo también tiene que haber cosas que te hagan sonreír y te inspiren o te recuerden porqué haces lo que haces.

- Búscale un sitio a cada cosa y cúmplelo.
Parece muy sencillo, pero no lo es.
Es mucho más fácil sacar algo y dejarlo encima de la mesa y así sucesivamente... hasta que ya no lo encuentras ni sabes por dónde anda.

Por eso es mejor que tengas claro dónde quieres que vaya cada cosa, le encuentres su sitio y lo regreses a él cada vez que lo uses. dicen que los hábitos se implantan después de 21 seguidos haciéndolos ¡Propóntelo! Saldrás ganando y mucho.

- Recoge siempre cuando acabes. 
Esta es más bien una tarea para después, de mantenimiento diario prácticamente, pero quería incluirla porque a mí me ha sido muy útil.

Recoger cada día cuando terminas ayuda a empezar con más energía al día siguiente y además los viernes hace que crees cómo una barrera subsconciente en la que te estás diciendo que tu semana ha acabado y ahora toca disfrutar del fin de semana.

¡Pruébalo! ¡Ya verás cómo funciona!

¿Y vosotros? ¿Cómo os organizáis? ¿Algún truquillo confesable?

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