Tejiendo juntas en los talleres de Octubre ❤

Tejer juntos tiene magia.

Lo digo siempre, pero es que es una verdad verdadera y me gustaría animarte a ti y a todos a probarlo si es que aún no lo has hecho.

¡Así que sal de tu rincón del sofá!
Llama a unas amigas que también tejan para tomar café, únete a un grupo de tejedoras de tu ciudad o apúntate a un taller avanzado de alguna técnica que no conozcas o que se te resista... porque, querida mía, ya te digo yo que no es lo mismo que hacerlo sola.

Cuando tejes en compañía, se crea un ambiente cálido, cómplice, íntimo, y nos sentimos a gusto como si lo que estuviéramos tejiendo nos uniera. ¡Y esa es justo la magia! 

La magia de compartir, de sentirte acompañada, apoyada y comprendida, de crear vínculos y nuevas amistades, de aprender cosas que no sabías ¡incluso más allá del ganchillo!, de sentirte llena y crecer como tejedora, como persona y como ser social.

Igual que las ovejillas, las tejedoras estamos hechas para ir en rebaño 
Esa sin duda fue la mejor lección que hemos aprendido en los talleres de octubre. 

A pesar de que cada una tiene su ritmo y teje a su manera, que los gustos no son los mismos, que unas apretamos y otras aflojan los puntos, que nuestros colores preferidos son distintos, que tenemos diferentes dudas y conocimientos... Tejer nos une. 

Por eso, en el taller de Diseño de Amigurumis se crearon amigurumis maravillosos como cada una de las alumnas que vinieron.



Tucanes, ballenas, aliens, ositos, gatitas bailarinas, muñecas... ¡Me encanta poder acompañar cada uno de los procesos de creación que tienen lugar en este taller!
Me hace sentir parte de cada uno de ellos y esa magia de la que os hablaba antes.




Y si es mágico vivir un proceso de creación, no os podéis ni imaginar lo que supone compartir la primera vez de una tejedora... En este caso, minitejedoras ¡Porque el taller de Amigurumi Junior fue alucinante!


Estar junto a esas pequeñas manitas ayudándolas a entender los puntos básicos, viéndolas avanzar y ayudarse entre sí, derrochando imaginación por todos lados, pasándoselo bomba y jugando después con sus monstruitos es mágico "nivel lluvia de purpurina" ¡Os lo prometo!












No sé si el futuro del ganchillo está en ellas, pero la semillita ya está plantada ¡y están deseando repetir!


Yo desde luego me muero de ganas por seguir enseñando e impartiendo talleres.
Formar parte de ellos, guiar y ayudar, hacerlo fácil, ver los avances y sentirte una más, es la mejor "gasolina" para querer seguir tejiendo.

Y es que las tejedoras nos retroalimentamos, nos cargamos las pilas las unas a las otras, nos llenamos de proyectos y de ideas cuando vemos tejer a los demás.

¿A qué estás esperando? 
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Puedes consultar aquí el calendario de talleres presenciales
¡Me encantará saber que vas a participar en alguno!
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